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Nada mejor que un ilusionista para ingresar
al maravilloso mundo donde todo es posible.
Mundo que está reservado para quienes miran
con el corazón y tiene vivas las ilusiones.
Para confirmar que aún es posible soñar,
soñar con los ojos abiertos, bien abiertos,
llevados de la mano por Hadas y Duendecillos Alados,
por los caminos de la fantasía,
al mundo de la magia.
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